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Toia Mendez Casariego: “Pongo energía positiva en cada vestido”

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Una diseñadora de vestidos de novia con larga trayectoria en Córdoba, una pasión heredada y un atelier que transmite una historia de amor.

Por María Aliaga

Transmisión de ritos y costumbres, de generación en generación. Así define la Real Academia Española la palabra “tradición”. Y así se podría resumir el espíritu de “El Atelier” que desde hace cuatro años tiene al frente a la diseñadora Toia Mendez Casariego (38), y que, 16 años antes, su mamá, Maude, creó. Pasión y dedicación que se contagiaron en una familia y se plasmaron en cada vestido creado, con la premisa de que toda pieza respete la personalidad y el espíritu único de la novia. En tiempos veloces, un espacio de trabajo artesanal, femenino y difundido de boca en boca, que descubrimos en nuestra #edición69. Compartimos parte de nuestra charla.

¿Cómo es tu proceso de creación de un vestido de novia?

La forma que tenemos de trabajar es herencia de mamá. Realizamos cuatro ó cinco pruebas, en las que vamos armando el vestido junto con la novia. Lo primero es una entrevista en la que hablamos de lo que la novia quiere y la voy conociendo, lo que para mi es fundamental.
Por ahí me traen alguna foto, pero me cuesta cuando una novia quiere replicar tal cual un vestido que vio, porque cada cuerpo es distinto y trabajo para que el vestido refleje algo particular de la novia. Mi fin no es que tengas tú vestido perfecto.
Después de cada prueba, anoto todo lo que hablamos y arreglamos. Cierro las cortinas, me siento sola a trabajar, en general con un puchito, y comienzo a crear el vestido. Tengo mucha memoria fotográfica, entonces cuando les doy directivas a las modistas, cierro los ojos y estoy de nuevo viendo la prueba en el cuerpo; me acuerdo de cada detalle, cada pinza que hay que tomar.

¿Qué parte de ese proceso disfrutás más?

Estoy en todo el proceso y eso me copa, pero la parte que más me gusta es la de los detalles: los bordados, los apliques, las terminaciones. Cuando estoy cosiendo y armando, no puedo dejar de pensar en la novia, y aprovecho para rezar por ella. Empiezo a pensar de manera positiva en ella, y creo que el vestido termina quedando divino por toda la energía que le pongo. También asesoro como estilista, aún sin serlo. Es puro ojo, requete heredado de mi mamá y de su papá, que era un impecable esteticista.13131111_809686759164958_4404360908299466994_o

¿Cuál dirías que es tu sello personal como diseñadora?

Trato siempe de aprovechar telas o vestidos viejos, y darles una vuelta. En muchos diseños hemos usado guardas de sábanas, manteles, almohadones con los típicos trabajos de crochet, y los reinventamos. Me gusta buscar alternativas a los géneros, porque creo que no debe gastarse una fortuna en telas, y además le da un toque especial al vestido. Yo acompaño a las novias a seleccionar las telas, siempre aconsejándoles que elijan algo bueno, bonito y barato -pero que sea bueno y bonito-.

¿Y cómo definirías el estilo de tus vestidos?

No sé si hay un estilo definido de El Atelier; a mi me gusta mucho respetar a la novia. Prefiero no tener una tendencia determinada, sino poder encontrar el vestido ideal para cada novia, siempre alrededor del buen gusto y de las proporciones lógicas. Eso para mi es lo más de lo más; el día de tu casamiento tenés que estar cómoda, canchera, en tu estilo. Mi inspiración sale de la novia misma.

¿Cuánto tiempo lleva un vestido de novia?

Yo trato de arrancar 2 meses antes para ir haciendolo de a poco y con tranquilidad. La mayoría te llama 1 año antes o 6 meses antes, entonces tenemos la primera entrevista y ya quedamos en volver a vernos 2 meses antes del casamiento. Trato de no hacer dos novias para un mismo fin de semana, porque me gusta ir a vestirlas el día del casamiento. Como compartimos tanto en el proceso, me gusta poder ayudar en lo que haga falta en el momento final.

¿Esa es la parte más emocionante de tu trabajo?

El significado del vestido que se crea es lo que más me emociona. Es un momento espectacular en la vida de una persona y me gusta cuando no se pierde el sentido del casamiento, que es disfrutarlo y estar feliz. Me parece súper importante poder acompañarlas en este proceso. Que después las novias me digan que lo mejor de los preparativos de su casamiento, fueron los encuentros en El Atelier, es súper gratificante; ahí siento que la misión está cumplida. El lunes después del casamiento, me escriben unos mensajes que me hacen llorar. Esa parte me parece importantísima; la parte humana.

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