Día de los Enamorados Notas

Osman & Sonia: Relatos de viajes y amor (en primera persona)

img_5703

Un romántico quiere sorprender a su enamorada por San Valentín, y nos compartió su historia juntos, llena de detalles y lugares mágicos. ¡No te la pierdas!

“Como se viene el día de los enamorados, les escribo porque, si bien uno no siempre puede sorprender a su enamorada como lo desearía, no significa que no se intente :). Les comparto parte de nuestra historia de viajes y amor, plasmada en palabras y contada al mundo, para inspirar a más enamorados a soñar”, empezó escribiendo Osman cuando se puso en contacto con Mil Opciones.

“La nuestra es una historia de dedales (besos de Peter Pan) y una pedida de matrimonio (sorpresa para ella) en el bar de la película Amelie, Paris. Con condimentos como que fuimos compañeros toda la primaria, más viajes, hijos y ¡mucho amor!”, agregó.

¿Cómo no sumarnos a esta romántica iniciativa para uno de los eventos más instalados en la agenda anual de las parejas? Aquí, compartimos la historia de Osman & Sonia. ¡Felíz día de los enamorados!

Relatos de viajes y amor

La vida tiene muchas vueltas, y es real que muchas veces por más vueltas que uno da, el destino te lleva a lugares donde ya estuvimos, y a gente con la que hemos compartido más de lo que creemos.

Nos conocimos cuando teníamos 6 años en la primaria, compartimos siete años de nuestras vidas. Para mí, de los más importantes, donde uno conoce la esencia de las personas. Luego en la secundaria cada uno fue por caminos diferentes, como normalmente sucede, pero en la universidad nos cruzamos un par de veces. Cuando ella termina su carrera, va a hacer un Master a España y se queda a vivir allí.

Mi vida en Córdoba seguía su rumbo, tuve un hermoso hijo, y de esa manera, con miles de historias en paralelo, nuestras líneas seimg_2420guían escribiéndose cada uno en su libro.

Un buen año, red social de por medio, retomamos contacto con Sonia y algo comenzó a despertarse desde el volver a sentirse cerca de alguna manera. Luego de un año en el que ocasionalmente nos escribíamos, al llegar diciembre, ella viajaba a Córdoba a visitar su familia, y por primera vez en muchos años parecía que nos íbamos a ver. Los tiempos no alcanzaron y ella me escribió disculpándose porque en 40 minutos ya se iba de Córdoba. Le pregunté si no tenía drama de que pasara a darle un abrazo, y si bien le pareció raro, dijo que sí.

Muchas cosas no sabíamos del otro, y justo ese día estaba mudándome, pero allá fui, y en 20 minutos de charla resumimos muchos años. Antes del abrazo, le pedí que cerrara sus ojos y confiara en mí. Se llenó de dudas, pero lo hizo. Tomé su mano, puse algo en ella y cuando la abre, me observó con desconcierto… – Un dedal!? Dijo ella… Sonreí y le dije – Es un beso de Peter Pan, es lo único que puedo darte para que te acompañe a donde vayas.

Un año más pasó, nos escribíamos, pero la distancia a veces hace que uno siga su vida en sentidos diferentes. Cuando ella vuelve, quedamos para tomar algo, aquel famoso 24 de diciembre de 2012, el día en que el mundo según algunos se terminaba, nuestra vida juntos comenzó. He de confesar que nuestros aniversarios son los 16 de diciembres, pero esa es parte de otra historia por contar.

No fue fácil tratar de pensar una relación donde ella vivía en España, yo en Córdoba, yo con un hijo, distancias y demases. Algo había en claro, una sensación que nos llevaba a sentirnos que había mucho más por delante. Ella se fue, estuvimos unos meses unidos por la tecnología, y con un gran esfuerzo, y muchísima ayuda, viajé a verla, vivimos nuestra luna de miel de novios y los planes siguieron creciendo. De repente, los planes cambiaron, juntos regresamos a Córdoba al mes y medio, por razones de salud de un familiar, y se quedó a vivir aquí.

Nuestra historia de amor, vestida de tantos colores, fue realzando sus matices, y así fue que buscamos a Felipe, nuestro poroto. De pronto, una gran amiga de ella nos invita a su casamiento en Sevilla, y locura de por medio, decidimos ir con nuestro bebé de 5 meses, aprovechando para visitar sus amigos y dar algunas vueltas. Pasamos por Estambul, una bella ciudad, personas grandiosas. Un mediodía nos sentamos a almorzar en pleno centro histórico, frente a la Santa Sofía, le pedí cerrara los ojos y, para su asombro, al abrirlos, había un dedal en su mano, que fugazmente logré ver en un bazar y conseguí sin que se diera cuenta; sus sonrisas me llenan de felicidad.

Fue cuando aterrizábamos en Paris, que la historia dio un nuevo rumbo. Como ella conocía la ciudad, sería la guía turística; hay tanto por ver y el tiempo siempre es tan poco, pero lo importante era sentirlo, vivirlo y contemplarlo. El primer lugar que quería conocer, era el Café des 2 Moulins, nuestro mítico bar de la película Amelie, “El fabuloso destino de Amélie Poulain “ favorita de Sonia y una de mis preferidas… Allá fuimos! El sueño de estar en ese lugar tan romántico es indescriptible, éramos parte de la película, parte de Paris, nuestras vidas e historia.

Pedimos Crepes de Nutella con banana y un par de gaseosas, charlábamos como si fuera nuestro bar habitual, ella me preguntaba porque transpiraba tanto y yo solo contaba de lo emocionado que estaba. Comimos el manjar, sacamos fotos muchas y una vez más, le pedí que cerrara los ojos… Ella sonrió. Me acerqué por un costado de la mesa, le tomé la mano, con mi voz al oído y de rodilla, le pregunté si deseaba casarse conmigo… Al abrir los ojos, en lugar de un dedal, ella vio un par de anillos en su mano, simplemente no lo podía creer, dijo ¡SI!

Cuando me preguntó cómo y cuándo sería la boda, le dije que mi idea era hacer algo tranquilo en Córdoba para luego tratar de hacer algo en una playa, como ella siempre me contó era su sueño. A veces la vida nos sorprende, a veces nos hace esperar, pero siempre hay momentos mágicos que nos suceden; algunos llegan, otros los creamos, son parte de la maravilla cotidiana, de los sueños, de los deseos y destinos.

Finalmente a nuestros 39 años nos casamos en Diciembre del 2016 los 4 vestidos de blanco. Mi hijo mayor nos entregó los anillos, una reunión muy emotiva y simple, entre gente querida, hubo tenues luces, y nuestro tema principal para bailar el Val, fue “La Valse d’Amelie”.

Habernos vestido de blanco no fue casualidad, si bien el vestido de novia fue sorpresa para mí, sabíamos que esos mismos trajes serían los que usaríamos los 4 en pocos meses, cuando volvamos a casarnos este año en las playas de Valencia, pero también es otra historia más por contar, acerca de nuestro de amor, la magia sigue sucediendo.

Te amo Sonia.

Osman”

Agregar comentario

Click aquí para publicar un comentario