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Fotografía documental: Una boda junto al Mediterráneo

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La reconocida fotógrafa cordobesa Natalia Roca nos cuenta su experiencia registrando un casamiento en Cadaqués, en la Costa Brava de España. Crónica y fotos de una boda de película.

Por María Aliaga

Encantador, marítimo, mágico. Esas tres palabras eligió la fotógrafa documental de bodas, Natalia Roca, cuando le preguntamos para #Edición70 por la experiencia de fotografiar junto al fotógrafo Alejandro Moneo una boda en Cadaqués, un pueblo en la Costa Brava de España. Una talentosa cordobesa registrando un casamiento único sobre el Mar Mediterráneo. Aquí, la inspiración de sus postales –también las de Moneo- y de su crónica.

“Un fotógrafo que establezca, aunque sea una pequeña relación con quienes serán fotografiados, siempre tendrá mejores resultados fotográficos. Creo en parte que éste es el motivo principal por el cual trabajo exclusivamente para mis clientes y no envío a otros fotógrafos a cubrir mis eventos: el invisible lazo de confianza”, dice Natalia Roca cuando describe el trabajo que llevaron adelante junto a Alejandro Moneo en la boda de Felicia y Pepe en Cadaqués (Gerona, Cataluña, España), y en referencia a su modus operandi como fotógrafa documental –desde hace 19 años-.

Pero, ¿qué es la fotografía documental de bodas? “Me dedico a la fotografía documental; comercialmente aplico éste lenguaje en los casamientos y en general a cualquier registro donde soy convocada. En mi trabajo, las bodas, me interesa aportar a la memoria de la familia que me contrata y también a la memoria social, colectiva. Imagino ese álbum familiar en un contexto futuro, donde evidencie pautas culturales de nuestro tiempo, desde ese lugar es donde me ubico para registrar una boda”, explica Natalia. ¿Cómo llegó a documentar esta boda del otro lado del océano? Leamos su relato.

La historia

“En Octubre teníamos planificado con mi compañero Dimas (documentalista) viajar a realizar un proyecto en Roma, Italia. Coincidió por esas fechas la invitación de un queridísimo amigo y colega, Ale Moneo (fotógrafo) quien nos convidó de registrar juntos ésta boda que se realizaba por esos días en la localidad de Cadaqués en la provincia de Gerona, Cataluña, España.

Estuvimos produciendo el documental en Roma y atravesamos el Mediterráneo rumbo a Barcelona y luego Cadaqués, en casa de un reconocido chef del lugar, también argentino, que nos recibió generosamente en su hogar.

Con Ale Moneo nos conocemos desde hace más de 15 años. Es un gran fotógrafo que trabajó conmigo en bodas en Argentina desde el año 2011 y durante 5 años ininterrumpidos, para mí fue triste desprenderme de su compañía laboral. Recientemete se ha mudado a Barcelona, donde está desarrollando su propio emprendimiento como fotógrafo de bodas documental.”

La crónica de boda

Fue una maravillosa experiencia. Ese cálido sábado de Septiembre –la boda transcurrió durante los días 23, 24 y 25 de Septiembre de 2016- nos levantamos bien tempranito, Ale veía registrando desde el día anterior lo cuál le otorgó como fotógrafo una gran ventaja: conocer a los invitados una jornada previa, visualizar los más cercanos, relacionarse con la familia, los amigos que más se acercaron a los novios. Esa diferencia posibilitó un invisible lazo de confianza, de complicidad entre fotógrafo y fotografiado. Que se asume luego en los registros, en las imágenes más próximas, más cercanas emocionalmente.

Ale y Dimas (en video) se concentraron en los registros previos de Felicia, la novia. Yo fui a registrando los momentos previos de Pepe, el novio; en la misma isla S’Arenella donde se llevaría adelante el evento. Así, pude registrar algunos preparativos y detalles de la ambientación.

Nos concentramos los tres en la iglesia Santa María, construida en el S XIII. Allí se celebró la ceremonia católica cristiana, con las mismas pautas que aquí en Argentina. Al salir la logistica planificada trasladó a los 100 invitados en pequeños botes-lancha hacia la isla donde aguardaba la recepción.

Despues de la recepción, nos trasladamos caminando hacia la parte interna de la isla en una especie de bosquecito de árboles bajos. Ahí, las mesas preciosas decoradas estaban dispuestas entre el follaje y con vista al mediterráneo. Para el anochecer, estaban previstas lucecitas en la copa de los árboles, cercana a una piscina donde se desencadenó la fiesta.”

La vestimenta

“No miro a los invitados en términos de moda. Como fotógrafa, me concentro en la morfología: colores, texturas, planos, formas, detalles, luces, sombras y transparencias. Compongo en base a eso. Me encantó que hubiera faldas largas que se movían a la más mínima brisa marítima y el movimiento que genraba. También, los vestidos muy coloridos, la sensación que transmitian de verano, de frescura, el blanco inmaculado. Y enloquecí con los sombreros de capelina acorde al clima cálido, al sol de mediodia.”

Leé más detalles en la nota completa de MIL OPCIONES COLECCIONES EDICIÓN 70